A principios del siglo pasado se popularizaron numerosas colecciones de pares estereoscópicos, a menudo comercializadas como cartulinas coleccionables que se disfrutaban mediante visores de mano o de sobremesa, abriendo desde el salón de casa una pequeña ventana tridimensional a un turismo de cartón, gelatina de plata e ilusión.
Tal como se relata en el blog de la Colección Fernández Rivero —en su artículo Alberto Martín y su Turismo Práctico—, el editor turolense afincado en Barcelona, Alberto Martín Vicente, publicó una de las series estereoscópicas más emblemáticas del país: «El Turismo Práctico» (Barcelona, 1910-1920). Esta colección, editada a partir de la década de 1910, fue la serie de vistas más popular producida en el país durante el siglo XX. Concebida como una ambiciosa «España en imágenes», se comercializó por suscripción en carpetas que reunían fotografías en gelatina de plata de ciudades, monumentos y costumbres. Su inspiración era clara: las grandes casas americanas, como Underwood & Underwood, que convirtieron la estereoscopías en una industria global del asombro.
La colección creció hasta abarcar decenas de carpetas y centenares de vistas, con sucesivas reediciones e imágenes realizadas por fotógrafos como Enrique Castellá o Adolf Mas Ginestà, entre otros autores a menudo desconocidos. Su enorme valor documental reside en ofrecer un retrato monumental y heterogéneo del país antes de los grandes cambios provocados por la Guerra Civil; buena parte de sus fondos se conservan hoy en archivos públicos de Barcelona y Cataluña.
Podéis encontrar también mucha información sobre esta y otras colecciones estereoscópicas y mucho más en el museo Foticos Collection de Zaragoza donde recopilan, custodian y muestran una increíble colección de imágenes, libros, cámaras y visores.
De la gelatina de plata al cuerpo digital
Tener entre las manos las cartulinas originales, el visor y constatar una vez más que mi cerebro se niega en redondo a procesar la visión estereoscópica, fue lo que me empujó a investigar cómo trasladar al entorno digital esa experiencia de visualización.
En las primeras pruebas técnicas intenté realizar distintos tipos de fusiones y transiciones progresivas para navegar entre la imagen izquierda y la derecha. Buscaba una alternativa a los clásicos wigglegrams (animaciones que alternan ambos puntos de vista con un parpadeo constante) que me permitiera apreciar la tridimensionalidad de una forma más pausada y controlable, aun sabiendo que la profundidad real no es posible sin accesorios.
Finalmente, opté por desarrollar un visor en p5.js (Processing) que, a partir de una de las imágenes originales y la creación previa de un mapa de profundidad, genera un efecto de paralaje interactivo. El script utiliza el mapa de profundidad como una matriz de desplazamiento: lee los valores de luminancia para calcular el movimiento de cada píxel, ya sea en respuesta al ratón o mediante un ciclo de animación automático. De este modo, la sensación de relieve no depende de la fusión binocular pura —esa que a algunos cerebros se les resiste ;-)—, sino que nace de la observación visual del desplazamiento dinámico de la imagen, alterada por esta matriz de datos. Aunque el proyecto nace de esta colección histórica, el sistema es universal y permite emular la percepción binocular en cualquier imagen que cuente con su correspondiente mapa de profundidad.
El código del visor está disponible en mi repositorio de GitHub bajo licencia MIT. Cualquier persona interesada puede utilizarlo, mejorarlo o adaptarlo a sus propias necesidades. Proyecto en GitHub: alareta/Estereoscopia