La primera serie de fotografías de un eclipse total de sol fue tomada en 1860 en el actual municipio de Ribera Baja. Desde que tuve conocimiento de este hecho, sentí la curiosidad de localizar el punto exacto de la observación. Durante décadas, el lugar exacto desde el que se tomaron aquellas imágenes permaneció impreciso, sostenido más por la tradición que por una localización documentada.
El acceso a la publicación original de Warren De la Rue, Warren de la Rue (1862): 'On the total solar eclipse of July 18th, 1860, observed at Rivabellosa'. permitió fijar algunos puntos. En uno de los grabados que acompañan el texto aparece la casa donde se alojó la expedición, propiedad entonces del alcalde, Cirilo Guinea. El edificio sigue existiendo. Su volumen, la disposición de los huecos y el jambaje de piedra de ventanas, puertas y esquina permiten reconocerla con claridad (gracias a Fernando Santamaría por ayudarme a encontrarla).
La casa resuelve una primera cuestión, pero no la principal. El observatorio no se instaló allí.
De la Rue explica que la posición del observatorio se determinó inicialmente mediante cronómetros y observaciones estelares. En una fase posterior, Otto Wilhelm von Struve, una de las figuras centrales de la geodesia europea del momento, integró posteriormente el campamento en la red geodésica existente. Como preparación para esa conexión, De la Rue utilizó una sábana blanca como señal y marcó la dirección de su meridiano, haciendo erigir un segundo punto de referencia al norte, a varios kilómetros de distancia. A partir de este dispositivo, Struve llevó a cabo la conexión geodésica entre la red existente y el punto de observación.
El resultado de esa triangulación fijó las coordenadas del observatorio en 42° 43′ 24″ de latitud norte y 11 minutos 41,3 segundos de tiempo al oeste de Greenwich (longitud equivalente a 2º 55' 19" O). La diferencia con la posición astronómica inicial es de aproximadamente 2,6 kilómetros.
El mismo criterio de precisión se aplicó a la altitud. Se descartó el método barométrico y se recurrió a una nivelación geométrica directa, realizada por ingenieros del Ferrocarril del Norte, que fijaron la cota en 479,15 metros sobre el nivel del mar.
Al proyectar estos datos sobre el territorio actual, el punto de observación se sitúa al norte del núcleo de Ribabellosa, pero dentro del concejo de Quintanilla de la Ribera. En las primeras fotografías aéreas conservadas, tomadas en la década de 1930, ese lugar aparece como un espacio abierto de eras de trilla. Es de hecho como De la Rue describe el lugar elegido; una era caracterizada por la consistencia y dureza del suelo para que fuera un basamento firme donde ubicar el heliógrafo, cercana al camino, con agua y próximo al ferrocarril.
Ribabellosa permanece como referencia fundamental. El lugar de la observación quedó señalado por el soporte de hierro del heliógrafo, dejado allí tras la observación. Hoy no queda rastro de él, pero gracias a la documentación original podemos conocer su localización en Quintanilla de la Ribera.
Ese mismo día, tan solo unos minutos después pero a cientos de kilómetros de distancia, un niño de ocho años observaba el eclipse en Ayerbe (Huesca). Años después, Santiago Ramón y Cajal recordaría aquel episodio como uno de los acontecimientos que marcaron su vocación científica.